Ojalá tuviera un poema entero que declamarte, para que incendiaras las paradojas que nos acusan con tanta frialdad. Ojalá rompiera una pluma fuente en toda su soberbia, para demostrarte que tengo más claridad en mi yo que en tí.
Ojalá derramara mis aguas por tus cauces. Ojalá fuéramos juntos al supermercado a comprar tornillos. Ojalá tu casa fuera mi casa, a jardín abierto. Ojalá tuviera un vestido blanco y tú una camisa negra, y una taza de café vacía. Ojalá la escolástica fuera similar y corta. Ojalá los viajes tuvieran propósitos fijos y bocanadas nulas.
Ojalá los sonidos de las ciudades no fueran más que paletones de cajeta en tus pabellones. Ojalá zurciera tus pantalones cuando no estuvieran rotos. Ojalá se pudiera saltar de un llavero a un lugar. Ojalá las máquinas de coser también te cosieran a mí. Ojalá las máquinas de coser también te cosieran el corazón.
Ojalá que los colores fueran diferentes de tu lado. Ojalá tuvieras una tortuga morada en tu escritorio. Ojalá tus penas fueran moradas también, como los moretones de tus piernas. Ojalá no tuvieras moretones. Ojalá pudiera ver tus moretones. Ojalá que los planes fueran escrituras notariadas.
Ojalá las volutas de humo de mi cigarrillo no se pierdan tan alto. Ojalá imprimiera una hoja entera de disposiciones y temores. Ojalá se quebraran las paredes de mis venas. Ojalá terminara prometiéndote mutantes primaveras. Ojalá las primaveras sean promesas notariadas. Ojalá resaltes la importancia de mis huesos. Ojalá todo fuera parte de un adiós.
(una victima de plagio)
